Nuestro libro

Eres una pesadilla vestida de sueño.

A veces se me olvida, intento desnudarte de nuevo, y vuelvo a ver lo peor de ti.

¡Qué bonita estas con esa careta puesta! Incluso llego a creerme eso de que me quieres, que tontería. Demasiado tiempo perdido para mi gusto, demasiadas batallas perdidas, demasiadas palabras al viento.

Ni tú, ni yo nos merecíamos esto, somos como ese libro de final abierto que espera ansioso su segunda parte, un desenlace que aún no he sido capaz de leer, ni lo seré.

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