Eres Primavera.

Aún recuerdo cuando te conocí, sonriente, alegre, segura. Te noté las ganas de comerte el mundo desde el primer gesto, y ahí supe que yo quería comérmelo a bocados pequeños contigo, saboreándolo, disfrutándolo.

Esa es la influencia que tienes desde el minuto uno sobre mi, porque haces que el camino a casa sea diferente cuando me acompaña tu olor a confianza, y por la noche no me hace falta la luz de ninguna farola, porque ya me alumbra la cara el brillo de tu mirada que desprende luz de primavera.

Primavera de pájaros cantando, calles repletas de gente pasando y, mientras tanto, yo me voy enamorando.

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